Alergia a la leche: recomiendan tomar leche a los niños curados

leche

Algunos niños con antecedentes de alergia grave a la leche pueden beber leche y consumir otros productos lácteos todos los días, de acuerdo con una investigación dirigida por el Johns Hopkins Children’s Center y publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Los investigadores siguieron a un subgrupo de niños que formaban parte de un estudio previo en el que pacientes con alergia a la leche consumían dosis crecientes de este alimento.

La exposición continuada a los alérgenos de la leche consiguió que muchos de ellos, reentrenaran, de manera lenta y gradual, a su sistema inmunológico para tolerar mejor este alimento.

El seguimiento de 18 niños con edades entre los 6 y los 16 años, cuyas alergias graves a la leche habían disminuido o desaparecido, mostró que todos pudieron consumir leche con seguridad en el hogar, y que las reacciones, si bien comunes, fueron generalmente leves y se fueron haciendo aún más leves con el tiempo.

El seguimiento varió de tres a 17 meses, dependiendo de cuánto tiempo le tomó a cada paciente incrementar su ingesta de leche.

Estos hallazgos también sugieren que el uso regular de la leche y los productos lácteos puedan resultar necesarios para que los niños mantengan su tolerancia.

Ahora tenemos evidencias por otros estudios de que algunos niños, una vez  tratados con éxito, y libres de la alergia, permanecen así incluso sin la exposición diaria, mientras que en otros, las alergias vuelven una vez que abandonan la exposición diaria a la leche, dice Robert Wood, autor principal de esta investigación.

Esto puede significar que algunos pacientes están realmente curados de su alergia, mientras que en otros el sistema inmune se adapta a la exposición diaria a la leche y puede, de hecho, necesitar la exposición continuada para seguir tolerándola, añade.

Después de hasta 17 meses de consumo en el hogar, se pidió a 13 de los 18 niños que pudieron tolerar dosis cada vez más altas, que regresaran a la clínica para nuevas pruebas.

De los 13, seis no mostraron ninguna reacción después de beber 16.000 mg  de leche, dos veces la dosis máxima tolerada durante el estudio inicial.

Siete niños tuvieron reacciones con dosis de 3.000 mg a 16.000 mg.

Las reacciones fueron picazón, urticaria, estornudos o dolor abdominal leve, pero no hubo ningún caso grave. Un niño desarrolló una tos que requirió medicación.

Los investigadores también continuaron con el seguimiento de tres niños que no pudieron tolerar dosis superiores a 2.540 mg  -el punto de corte establecido por los investigadores al comienzo del seguimiento- lo que hizo que no pudieran participar en la parte del estudio realizada en casa.

Los tres siguieron bebiendo leche a diario con mínimas reacciones, y dos de los niños fueron capaces de aumentar su consumo más allá de los 2.540 mg.

La sensibilidad a la leche también se midió con las tradicionales pruebas de punción cutánea, que mostraron la disminución progresiva de las reacciones a través del tiempo.

Siete niños no tuvieron reacciones entre los ocho y los 15 meses del seguimiento.

Los niveles en sangre de anticuerpos IgE para la leche disminuyeron lentamente también, otro signo de una mejor tolerancia a la leche.

Al mismo tiempo, un tipo diferente de anticuerpos, IgG4 -una señal de inmunidad a un alergeno- aumentó con el tiempo, mostrando una mejor tolerancia.

Los niños y sus padres también mantuvieron al día registros del consumo de leche y productos lácteos, haciendo constar síntomas, tales como urticaria, dolor abdominal, estornudos y tos.

Durante los tres primeros meses, el consumo de leche provocó reacciones el 49% de las veces, aunque algunos niños experimentaron tan sólo dos reacciones por cada cien dosis de leche consumida.

La cifra bajó al 23% en los tres meses siguientes, y algunos niños no presentaron reacción alguna.

En España, también se están realizando con mucho éxito tratamientos de desensibilización en niños de menos de cuatro años, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Fuente: Johns Hopkins Medical Institutions.