Asmático, flemático

Hasta comienzos del siglo XVIII, la medicina occidental sostenía que una persona sana tenía un balance de los cuatro humores del cuerpo: bilis negra, bilis -también llamada bilis amarilla-, flema y sangre.

Sin embargo, la mayoría de la gente presentaba un pequeño exceso de uno de estos humores, que determinaba su carácter y también la propensión a padecer determinadas enfermedades.

Así, las personas con mucha sangre se llamaban sanguíneas, aquellas con mucha flema eran flemáticas, las que tenían mucha bilis eran coléricas, y aquellas con mucha bilis negra eran melancólicos.

En general, se consideraba que los asmáticos tenían un exceso de flema y eran por lo tanto flemáticos y por consiguiente dormilones, con tendencia a la holgazanería y lánguidos.

Fuente: Breath of life