Criarse en granjas protege de alergias y asma

Crecer en un entorno en el que se crían animales de granja evita la alergia y el asma, según una investigación realizada en Alemania, Austria y Suiza.

La doctora Sabina Illi de la Universidad de Munich está interesada en conocer la razón del aumento de los casos de alergia y asma en la última década.

Las pequeñas granjas familiares y tradicionales donde los niños juegan en los establos y van con sus padres a los graneros proporcionan un entorno que protege contra las alergias y el asma, explica.

Incluso antes de nacer, la exposición al heno, la paja y los animales que causan alergias o asma puede actuar como una forma natural de inmunoterapia.

Los efectos protectores se notan no sólo en niños que viven en las granjas, sino también en los que viven en su entorno.

Estas afirmaciones se basan en un gran estudio efectuado por la doctora Illi sobre 34.500 niños, de entre seis y doce años, de Alemania, Suiza y Austria.

Sus conclusiones son que el riesgo de alergias y asma es dos tercios mayor en los niños que no tienen contacto con granjas que en los niños que sí lo tienen.

Aunque aún no se conoce cuál es la exposición a una granja necesaria para proteger a una mujer embarazada o a un niño de las alergias y el asma.

Tampoco se sabe si el efecto protector proviene de la exposición a los animales, a sus alimentos o a la combinación de ambos.

Nuestro objetivo, explica Illi, es identificar a los agentes protectores para poder desarrollar en el futuro medidas preventivas en las ciudades.

La doctora Sabina Illi presentó su trabajo en el Congreso de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica que acaba de finalizar en Londres.