Desarrollan nuevas y mejores pruebas para alergias alimentarias

Alrededor del 30% de los estadounidenses cree tener alergias alimentarias. Sin embargo, el número real es mucho menor, más cercano al 5%, según un estudio reciente encargado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID). Esto se debe, en gran parte a la falta de fiabilidad de la prueba cutánea que los médicos suelen utilizar para comprobar las alergias alimentarias.

Christopher Love, ingeniero químico del Massachusetts Institute of Technology (MIT), cree que tiene una manera mejor de diagnosticar estas alergias. Su nueva tecnología, según se describe en la publicación Lab on a Chip, puede medir precisamente la respuesta de cada célula inmune frente a distintos alérgenos como los huevos, los cacahuetes o la leche.

Utilizando esta tecnología, los médicos podrían algún día diagnosticar alergias a los alimentos con un simple análisis de sangre que sería más rápido y más fiable que las pruebas actuales, dice Love.

El estudio del NIAID, publicado 12 de mayo en el Diario de la Asociación Médica Americana, encontró que en los Estados Unidos, entre el 6 y el 8% de los niños menores de cuatro años, y el 4% de las personas con cinco años o más, tienen al menos una alergia alimentaria. La leche, los cacahuetes, los huevos y la soja se encuentran entre los alergenos más comunes.

Las alergias alimentarias se producen cuando el sistema inmune confunde a una proteína de los alimentos con algo dañino.

Esto desencadena una respuesta alérgica que puede incluir erupciones, urticaria, dificultad para respirar o problemas gastrointestinales. Algunas alergias pueden provocar shock anafiláctico, que requiere tratamiento inmediato.

Las pruebas de alergias alimentarias

Las personas sospechosas de padecer alergias alimentarias habitualmente son sometidas a una prueba cutánea, que consiste en colocar pequeñas cantidades de la sustancia o alérgeno bajo la piel del brazo.

Si la sangre tiene anticuerpos específicos contra ese alergeno, las células inmunes liberan histaminas que provocan picor y enrojecimiento en la zona.

Lo médicos también pueden indicar la realización de una prueba en sangre para medir la presencia de un determinado anticuerpo.

Sin embargo, ambas pruebas tienen un inconveniente: que una persona tenga determinados anticuerpos no significa necesariamente que sea alérgica.

Y esto lleva a falsos positivos.

La nueva prueba para alergias alimentarias

La nueva tecnología de Love adopta un enfoque diferente.

En lugar de detectar anticuerpos, busca en las células inmunes unas pequeñas proteínas llamadas citoquinas.

Las células inmunes, como las células T, producen citoquinas al iniciar la respuesta alérgica, haciendo que otras células se unan a esta respuesta.

Para realizar la nueva prueba, se extrae sangre y se separan los glóbulos blancos, entre los que se incluyen las células T.

Luego estas células se exponen al alérgeno y se colocan sobre una superficie de goma que presenta 100.000 minúsculas depresiones formando una retícula.

Después, usando una técnica conocida como micrograbado, los científicos imprimen las citoquinas de cada una de las células sobre una superficie de cristal.

Así, pueden medir precisamente la cantidad de citoquina producida por cada una de las células.  Para la prueba de alergia a los alimentos, las citoquinas de mayor interés son IL4, IL5 y IL9.

La prueba de fuego para el diagnóstico de una alergia a los alimentos es ver qué sucede cuando el paciente se le administra el alimento en cuestión (en un entorno controlado, para garantizar la seguridad), pero eso no se hace a menudo fuera de las clínicas de la investigación.

Love está trabajando ahora con Dale Umetsu, profesor de inmunología pediátrica del Hospital infantil de Boston, en un proyecto en el que esperan determinar la relación entre la actividad de las citoquinas y las reacciones alérgicas.

En ese estudio, a niños con alergia a la leche se les da pequeñas cantidades de leche para desensibilizar a su sistema inmune.

Utilizando la nueva tecnología, el equipo quiere comprobar los cambios que se van produciendo en las respuestas de las células de los pacientes.

Fuente: MIT.