Después de un terrorífico error

La muerte de Ryan -el hijo de Dalila, la primera víctima mortal de la gripe en España- causada por un terrorífico error profesional, me ha dejado profundamente impresionado.

Alimentar al pequeño por vía venosa, en lugar de usar la sonda nasogástrica parece un error inaceptable.

Más aún, cuando unos días antes la madre había muerto por la nueva gripe en medio de una polémica.

Porque había acudido varias veces a urgencias.

Porque la Consejería de Sanidad de Madrid dijo que no fue ingresada antes porque no lo requería.

Porque la Ministra de Sanidad dijo que Dalila tenía asma.

Porque la familia lo niega y dice que estaba sana y era una joven que practicaba el atletismo.

Porque ahora el director dice que el caso de Dalila se podía discutir.

Por eso es imprescindible depurar responsabilidades, pero también tranquilizar a los ciudadanos. Tranquilizarnos.

Garantizarnos que después del verano, cuando parece que la gripe va a golpear más fuerte, las cosas se van a hacer mejor.

Porque sabemos que la sanidad pública cuenta con grandes profesionales, pero hemos visto demasiados problemas últimamente, como el escándalo del dimetilfumarato.

Porque todos nos merecemos una sanidad pública de calidad.

Como se la merecía Dalila y su hijo Ryan.