Dimetilfumarato: un par de botas cambió mi vida

El dimetilfumarato (DMF), una sustancia usada para combatir el moho y la humedad en sofás, calzado y otros productos provoca severas reacciones alérgicas y ha llegado a cambiar profundamente la vida de algunas personas.

Marga Santamaría, presidenta de la Asociación de Afectados por Dimetilfumarato (Andafed) nos cuenta como un par de botas le llevó a vivir una pesadilla:

Como todos conocéis, soy una de las muchas personas que en España han sufrido los efectos del dimetilfumarato. Nada me hacía sospechar, que algo tan sencillo como estrenar calzado, se pudiera convertir en una pesadilla.

Llevo un año y cuatro meses con lesiones en mis pies. Ducharme cada día, supone someter los pies al agua caliente-templada, algo que no soporto. Es como si con el calor reaccionaran las lesiones, aparecen manchas rojas donde hubo ampollas. Después de cada ducha, los pies permanecen rojos, hinchados, pican de forma horrorosa. El ardor y picor es algo que me acompaña desde que empezó todo.

Aparecen y desaparecen manchas rojas, y salen grietas dolorosísimas que llegan a sangrar.

En invierno, si tengo que llevar calzado cerrado (botas) parece como si mis pies tuvieran 40º de temperatura. Si llevo zapatos, con el frío se me duermen los pies…

En verano los tengo que proteger del sol, porque no soportan las altas temperaturas. Tengo prohibido bañarme en piscinas, el cloro agrava las lesiones de la piel…

He tenido llagas en ambas manos, supuestamente he tocado algún artículo que debía estar contaminado. Tampoco curan las lesiones, van y vienen.

El DMF es invisible y por ello nos hace enfermar sin poder evitarlo.

Tengo dolores musculares en las piernas y en la cama tengo la sensación de que se mueven solas, algo que mi marido no nota, es una sensación mía, pero es muy desagradable.

A diario me llaman muchos afectados preocupados por estos mismos síntomas. Muchos los padecemos y otros han sido diagnosticados de fibromialgia. No puedo deciros nada, solo que yo estoy igual que vosotros, no consuela, pero algunos están con depresión pensando que son los únicos que continúan con lesiones.

Ayer me llamo una afectada relatando la angustia que tiene en su trabajo, le sangran las manos y no sabe cómo esconderlas mientras trabaja.

Varios doctores con los que he consultado, desconocen si se nos pasará o no. Tendrán que estudiar los casos y con el tiempo se verá si curamos.

Precisamente éste es uno de los asuntos que más me preocupan, algo que he transmitido en el Congreso de los Diputados a Doña Ana Pastor y a Doña Rosa Díez.

Pero mis problemas han ido un poco más lejos, cuando entro en algún establecimiento en el que hay DMF, me pica la garganta, la lengua, el paladar y tengo problemas respiratorios. Esto lo he puesto en conocimiento de mi alergólogo. Estoy asustada, ya que cada vez que voy de compras los episodios son más fuertes.

Los establecimientos en los que me ocurre, son muy diversos: grandes establecimientos, tiendas de calle, supermercados (maletas, bolsos, cinturones, ropa )… Ya no voy a comprar, van mis familiares.

Por recomendación médica, ahora llevo en mi bolso medicación de urgencia:

  • Potentes corticoides de urgencia.
  • Antihistamínicos de urgencia.
  • Jeringa precargada de adrenalina.
  • Broncodilatadores pulmonares.

¿Hay derecho a esto? Antes era una persona libre, ahora no puedo salir a la calle sin verificar que llevo mi botiquín de urgencia.

No soporto el olor tan característico de esta sustancia, algo que también os ocurre a muchos de vosotros. Puedo detectar en un establecimiento este olor, pero cuando lo detecto, ya es tarde, aparecen los síntomas y me tengo que marchar.

Hace unos días, he entrado en unos grandes almacenes, solo cinco minutos, porque ya tenía localizado el artículo que iba a comprar para el día del Padre. He tardado menos de un minuto en detectar el olor y menos de un minuto en encontrar bolsas en plural, en las que ponía Silica Gel y su contenido era polvo blanco.

Una vez más indignación, impotencia, y la sensación de que la salud del consumidor es algo que los comerciantes desprecian.

Por todo ello, pido por favor a nuestros políticos que actúen de una vez y de forma contundente. No queremos ni un solo afectado más.

Marga

Si tú también quieres contarnos tu experiencia con el dimetilfumarato, puedes hacerlo en los comentarios que aparecen a continuación o en los Foros de Todo alergias.

Y estás afectado por el dimetilfumarato y todavía no te has puesto en contacto con Andafed, te recomendamos hacerlo llamando al 647 922 808.