Empujado por el asma, el rey se fue de Londres

Guillermo III de Inglaterra fue también rey de Irlanda y Escocia, aunque era un aristócrata holandés y príncipe protestante de Orange.

Cuando nació, el 14 de noviembre de 1650 en La Haya, ya era príncipe, ya que su padre, Guillermo II príncipe soberano de Orange, había muerto de viruela hacía apenas una semana.

El 5 de noviembre de 1688, Guillermo desembarcó en Inglaterra con más de 15.000 soldados, proclamando la libertad del país y de la religión protestante.

A comienzos de 1689, el Parlamento propuso que Guillermo y su esposa María fueran soberanos y el 11 de abril ambos fueron coronados en la abadía de Westminster.

Entonces el Palacio de Whitehall era la residencia real. Estaba en pleno Londres y junto al río, algo que le sentaba muy mal a Guillermo, que sufría de asma desde pequeño.

Así que en el verano de 1689, los monarcas compraron por 20.000 libras una mansión en el pueblecito de Kensington, donde el aire era muy bueno.

Tras sucesivas ampliaciones, la mansión acabó convirtiéndose en el Palacio de Kensington, donde murió Guillermo III, por las heridas sufridas al caerse de un caballo, en 1702.

Todavía hoy, miembros de la familia real británica viven en el Palacio de Kensington. Incluso lo usa de manera no oficial el príncipe Harry, hijo de la princesa Diana que también vivió en Kensington.

Fuente: Palacio de Kensington.