Nuevos estudios demuestran que los parásitos protegerían de la alergia

Nuevos estudios, esta vez realizados en Uganda, parecen confirmar que la infección por parásitos intestinales podría proteger a los niños de las alergias. Confirman estudios anteriores que ya habían demostrado que la infección por gusanos podría evitar las alergias.

Una amplia investigación realizada en Uganda demostró que tratar a las mujeres embarazadas contra las infecciones parasitarias aumenta las posibilidades de que sus hijos sufran eccema.

El trabajo, publicado en Pediatric Allergy and Immunology, apoya la hipótesis de la higiene que propone que la exposición a infecciones en la infancia puede modificar el sistema inmune y proteger al niño de alergias en el futuro.

La Organización Mundial de Salud estima que una de cada cinco personas en todo el mundo sufre de enfermedades alérgicas como el asma y el eczema, pero esta epidemia ya no se limita a los países desarrollados, ya que más de cuatro de cada cinco muertes por asma se producen en países de ingresos medios y bajos.

Menos enfermedades infecciosas, más alergias

El descenso de enfermedades infecciosas -como la infección crónica por parásitos conocidos como helmintos- podría contribuir al aumento de las alergias.

La infección por helmintos pueden causar síntomas que van desde anemia leve hasta el dolor de estómago y los vómitos, dependiendo de la intensidad de la infección, pero muy a menudo las personas no tienen síntomas en absoluto.

Los gusanos parásitos suelen entrar en el cuerpo a través del agua o los alimentos contaminados, las picaduras de mosquitos o al caminar con los pies descalzos sobre el suelo contaminado.

Un estudio preliminar realizado en 2005, en la Unidad de Investigación sobre el SIDA en Entebbe, Uganda, mostró una reducción del riesgo de eccema en lactantes cuyas madres tenían gusanos y sugirió una mayor incidencia entre los niños cuyas madres recibieron durante el embarazo albendazol -una droga usada para tratar la infección por gusanos- en comparación con los bebés cuyas madres recibieron un placebo.

En un estudio de seguimiento, realizado con 2.507 mujeres y sus hijos en Uganda, los investigadores compararon los resultados obtenidos en los niños de mujeres que habían recibido albendazol o una segunda droga, praziquantel y las que recibieron placebo.

Y resultó que comparadas con madres infectadas por el gusano Schistosoma mansoni; las mujeres embarazadas tratadas con albendazol casi duplicaban el riesgo de eczema en sus hijos y que con el tratamiento con prazicuantel el aumento del riesgo de eczema era aún mayor.

Fuente: Wellcome Trust.