Proponen sabores amargos para tratar el asma

Los investigadores se asombraron tanto al descubrir que tenemos receptores para el sabor amargo en los pulmones, como nosotros al leer que los sustancias amargas podrían ayudarnos a respirar mejor a los enfermos de asma.

Hasta ahora, solo se conocían receptores del sabor en la lengua.

Sin embargo, científicos de la Universidad de Maryland encontraron, por accidente, receptores del sabor amargo en los pulmones, al estudiar la musculatura que, al contraerse y relajarse, regula el diámetro de las vías respiratorias.

Las vías respiratorias son tuberías por las que el aire al entra y sale de los pulmones, un proceso fundamental para la vida.

Cuando tenemos asma, los músculos de las vías respiratorias se contraen, disminuyendo así el calibre de las tuberías.

Entonces el aire circula con dificultad, haciendo ruido al pasar.

Son los pitos o sibilancias.

Y como el aire tiene dificultades para circular, nos quedamos sin aliento.

Los receptores del sabor amargo en los pulmones se parecen a los de la lengua, pero en lugar de enviar señales al cerebro, responden relajando la musculatura de las vías aéreas, haciendo que se abran y facilitando la respiración.

Y parece que consiguen abrir más las vías respiratorias que los medicamentos que venimos usando.

Por eso, los científicos creen que podrían usar sustancias amargas naturales para tratar el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC, el enfisema o la bronquitis crónica.

Piensan en la quinina, por ejemplo, la sustancia que le da el sabor amargo a distintas bebidas como la tónica y que se usa para tratar la malaria.

Sin embargo, beber una tónica o un gin tonic no parece que vaya a aliviarnos, porque necesitamos gases, como el aire, para llegar a los receptores de los pulmones.

Por eso, habrá que crear aerosoles.

Fuente: Universidad de Maryland.