Proteger a la Tierra es protegernos de la alergia y el asma

Hoy 22 de abril es el Día de la Tierra, un buen momento para recordar que luchar contra el cambio climático es también trabajar para que haya menos alergia y asma.

Y no te creas que es una afirmación de ecologistas trasnochados, es un hecho científicamente comprobado: el cambio climático trae más alergia, el cambio climático trae más asma.

Así lo entendieron los expertos reunidos en el XXI Congreso Mundial de Alergia (WAC 2009) celebrado en Buenos Aires en diciembre pasado que dedicaron una sesión plenaria completa al cambio climático.

Ignacio Ansotegui, secretario general de la Asociación de Sociedades de Alergología del Sur de Europa (SEAS), lo explica muy claramente:

En las últimas décadas hemos sido testigos de un claro incremento de la patología alérgica a nivel mundial. La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica estimó que uno de cada cuatro niños europeos es alérgico. Si tenemos en cuenta que el componente genético cambia lentamente a través de los cambios evolutivos, el marcado incremento de la patología alérgica sólo puede explicarse con los profundos cambios ocurridos a nivel de medio ambiente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que si la contaminación por partículas en suspensión se reduce de 70 a 20 microgramos por metro cúbico, pueden evitarse el 15% de las muertes relacionadas con la calidad del aire.

La organización considera que entre los factores de riesgo más importantes para las enfermedades respiratorias crónicas como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se encuentra la contaminación.

Si la contaminación en Barcelona bajara a los niveles recomendados por la  OMS, habría 3.500 muertes menos al año, la esperanza de vida aumentaría en 14 meses, se producirían 5.100 casos menos de bronquitis crónicas en adultos, 31.100 casos menos de bronquitis agudas en niños, 54.000 crisis asmáticas menos en niños y adultos y 1.800 ingresos hospitalarios menos al año por causas cardiorrespiratorias.

Por todo esto y mucho más, hoy es buen día para pensar qué puede hacer cada uno de nosotros por cuidar a la Tierra, por cuidarnos a nosotros mismos.