Ratones y cacahuetes: un nuevo modelo para estudiar la alergia

ratónInvestigadores de Chicago, en los Estados Unidos, informan sobre un nuevo modelo de ratón para las alergias alimentarias que imita los síntomas generados durante una reacción alérgica humana a los cacahuetes o maníes.

El modelo animal proporciona una nueva herramienta de investigación que será de inestimable valor para la comprensión de las causas de la alergia a los cacahuetes y otras alergias alimentarias y en la búsqueda de nuevas formas de tratar y prevenir su aparición, según los expertos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID).

La alergia a los cacahuetes es de gran interés para la salud pública, porque es la que provoca más frecuentemente reacciones alérgicas que ponen en peligro la vida y provocan cien muertes anuales en los Estados Unidos.

Las conclusiones del equipo de investigación, dirigido por Paul Bryce, de la Escuela de Medicina Feinberg de la Northwestern University, aparecen en el número de enero de la Revista de Alergia e Inmunología Clínica (Journal of Allergy and Clinical Immunology).

El desarrollo de nuevos modelos animales para la alergia alimentaria fue identificado como una necesidad crítica por el Panel de Expertos en Alergias Alimentarias de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos 2006 (NIH Expert Panel on Food Allergy Research 2006).

Las alergias alimentarias afectan a la salud y la calidad de vida de muchos estadounidenses, especialmente niños pequeños, dice el Director del  NIAID, Anthony S. Fauci. Encontrar un modelo animal que imita una grave reacción alérgica a los cacahuetes nos ayudará a entender mejor las alergias y a desarrollar nuevas y mejores estrategias de prevención y tratamiento.

Las reacciones alérgicas a los alimentos pueden variar desde leves a urticarias, vómitos, dificultad para respirar,  hasta llegar a la anafilaxis, la reacción más severa.

La anafilaxis puede ser el resultado de una reacción alérgica de todo el  cuerpo para liberar histamina, provocando que los músculos se contraigan, los vasos sanguíneos se dilaten y que el fluido sanguíneo pase a los tejidos.

Estos efectos pueden resultar en el estrechamiento de la parte superior o inferior de las vías respiratorias, tensión arterial baja, shock, o una combinación de estos síntomas, y también puede llevar a una pérdida de consciencia e incluso la muerte.

El obstáculo más importante para el desarrollo de un modelo animal de alergia a los alimentos es que los animales no son alérgicos a los alimentos normalmente.

Los científicos deben añadir un fuerte estimulante inmunológico a los alimentos para obtener una reacción en los animales que se asemeje a la alergia alimentaria en los seres humanos. Debido a este requisito, los modelos animales útiles se han desarrollado recién en los últimos años.

El equipo del Dr. Bryce alimentó a los ratones con una mezcla de extracto de cacahuete (WPE) y una toxina de la bacteria Staphylococcus aureus, llamada enterotoxina staphylococcal B (SEB) para simular la  reacción anafiláctica humana a los cacahuetes en los ratones.

La colonización persistente por S. aureus se encuentra comúnmente en la piel de las personas con eccema y en las cavidades nasales de las personas con sinusitis, dice el Dr. Bryce. La historia entre S. aureus y las enfermedades alérgicas nos llevó a utilizar toxinas para estimular la alergia a los alimentos en los animales.

Según el Dr. Bryce, los resultados usando la mezcla SEB/WPE  fueron considerablemente mejores que los observados con los anteriores modelos animales, que no conseguían imitar muchas de las características de la alergia alimentaria humana.

El estudio demostró que la mezcla SEB/WPE estimuló síntomas graves en ratones que se asemejan las que se encuentran en la anafilaxis, incluyendo hinchazón alrededor de los ojos y la boca, la reducción de circulación y problemas respiratorios.

Además, los ratones debido a la mezcla SEB/WPE han elevado sus niveles de histamina en sangre, lo que indica una reacción alérgica grave.

Los investigadores también observaron que en la sangre y los tejidos de los ratones en el grupo SEB/WPE había un número de eosinófilos -que son los glóbulos blancos a menudo asociadas con las alergias relacionadas con la inflamación- más alto que lo normal.

Serán necesarios nuevos estudios para determinar si los eosinófilos juegan un papel importante en la alergia alimentaria humana.

Estos resultados, dice el Dr. Bryce, sugieren que este modelo animal de alergia alimentaria será útil para diversas investigaciones.

Aproximadamente el 4% de los estadounidenses tienen alergias alimentarias. Por razones que no son bien entendidas, la prevalencia en los niños aumentó en un 18% entre 1997 y 2007.

Las causas más comunes de las alergias alimentarias son la leche, los huevos, mariscos, cacahuetes, nueces, trigo y soja.

Cada año hay entre 15.000 y 30.000 episodios de anafilaxis inducida por alimentos en los Estados Unidos, que se asocian con entre cien y 200 muertes.

Fuente: Journal of Allergy and Clinical Immunology. Foto: Ikayama/Creative Commons.