Séneca, el asma le salvó la vida

La muerte de Séneca de Luca Giordano

Lucio Anneo Séneca nació en Córdoba probablemente en el año 4 antes de Cristo. Su padre era Marco Anneo Séneca, un procurador de la Roma imperial, conocido como Séneca el viejo, que inculcó a su hijo el amor por la filosofía.

Séneca llegó a senador, pero Calígula lo condenó a muerte. Sin embargo, parece que el asma que padecía desde niño lo salvó, ya que se argumentó que, debido a la enfermedad, poca vida le quedaba.

Más tarde, Claudio lo condenó al exilio en Córcega donde produjo una importante obra literaria. Gracias a ella, volvió a Roma para educar a Nerón.

Cuando Nerón llegó, formalmente al poder, Séneca gobernó de facto junto con Sexto Afranio Burro, promoviendo importantes reformas.

Pero finalmente cayó en desgracia y fue condenado a muerte y como correspondía a su rango, se suicidó.

Séneca fue uno de los filósofos romanos más importantes y su influencia se ha hecho sentir a lo largo de la historia en personajes tan diversos como Erasmo, Rousseau, Descartes, Dante, Baudelaire o San Agustín.

Sus Cartas a Lucilio son pioneras del ensayo y en ellas trata el asma, una enfermedad que asimilaba a una pequeña muerte.