¿Usaremos incienso contra la dermatitis y el asma?

Olga Scherer decanta resina de Boswellia

Hace unos quince siglos los egipcios emprendían largos viajes para obtener el incienso que quemaban en sus ceremonias. Hoy distintas religiones siguen haciendo lo mismo, pero en el futuro el incienso podría servir para mejorar nuestra salud, si no desaparece antes.

El profesor Oliver Werz -de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, en Alemania- explica que la resina de los árboles de Boswellia -de los que se extrae el incienso- contiene sustancias antiinflamatorias y está convencido que pueden ser muy beneficiosa para tratar enfermedades como el asma, la artritis reumatoide o la dermatitis atópica.

De hecho, la medicina ayurvédica, el sistema médico tradicional más importante de la India, lleva miles de años usando la resina de Boswellia, pero no hay estudios clínicos suficientes para avalar su empleo medicinal en Europa.

Menos efectos secundarios

Ahora un equipo de la Universidad de Jena junto a investigadores de la Universidad de Saarbrücken y a una empresa de nueva creación estudian los efectos curativos del incienso y así descubrieron la forma en que la resina de incienso actúa contra la inflamación.

En la resina de incienso hay unos ácidos, llamados ácidos boswélicos, que interactúan con varias proteínas diferentes que forman parte de las reacciones inflamatorias, pero sobre todo con una enzima que es responsable de la síntesis de prostaglandina E2.

La prostaglandina E2 es uno de los mediadores de la respuesta inmune y juega un papel decisivo en el proceso de la inflamación, en el desarrollo de la fiebre y el dolor.

Los ácidos boswélicos bloquean esta enzima de manera eficiente y con ello reducen la reacción inflamatoria, explica el profesor Werz, quien cree además que tendrán menos efectos secundarios que algunos tratamientos antiinflamatorios empleados hoy en día.

Tipos de incienso

Hay más de una decena de especies de Boswellia en el mundo, por eso y el equipo dirigido por Oliver Werz comparó el efecto antiinflamatorio de cada una de ellas.

La más conocida y más utilizada es la Boswellia serrata del norte y centro de la India, pero la Boswellia papyrifera, procededente principalmente del noreste de África (Etiopía y Somalia) y de la Península Arábiga (Yemen y Omán) es diez veces más potente.

Peligro de extinción

Es imprescindible hacer ensayos clínicos para ver si el incienso puede ser usado en el futuro como medicina o no, pero los resultados obtenidos por los científicos alemanes parecen prometedores.

Sin embargo, la posibilidad de contar en el futuro con esta medicina se ve amenazada, porque los ácidos boswélicos solo se encuentran en la resina de los árboles de Boswellia y son muy difíciles de producir de forma sintética, señala Werz.

Y como los árboles de Boswellia están en peligro de extinción, podríamos perder un prometedor principio activo antes de que aprendamos a usarlo.

Fuente: Universidad Friedrich Schiller. Foto: Jan-Peter Kasper/FSU.