La anafilaxia después de una vacuna es extremadamente rara

Vacunación

El shock anafiláctico o anafilaxia, una reacción alérgica muy grave que puede ser mortal, es extremadamente raro después de una vacunación.

Esa es la conclusión de una amplia investigación que estudió los posibles casos de anafilaxia después de la vacunación en chicos menores de 16 años de Gran Bretaña e Irlanda entre 2008 y 2009 y que fue publicada en Archives of Disease in Childhood.

Distintos factores pueden desencadenar el shock anafiláctico: algunos alimentos, alérgenos que se encuentran en el aire, picaduras de insectos, medicamentos y vacunas.

Pero como la anafilaxia es una reacción muy rara, es difícil que se produzcan casos durante los ensayos clínicos de los medicamentos. Por eso, los datos se obtienen después de que un medicamento sale al mercado y se usa masivamente.

15 casos en dos años

Durante los dos años de la investigación, solo se recibieron informaciones sobre quince posibles casos que se produjeron después de la vacunación contra el sarampión, el virus del papiloma humano, la meningitis, la hepatitis A, el tifus y una de recuerdo (posiblemente del tétanos o la polio).

Y solo siete de estos casos pudieron confirmarse.

Seis niños fueron tratados con adrenalina y se recuperaron totalmente y uno no necesitó tratamiento para recuperarse.

Tres de estos niños ya llevaban adrenalina autoinyectable para tratar reacciones alérgicas severas.

Sarampión

Dos de los casos se asociaron con un componente de la vacuna contra el sarampión. Como durante el período del estudio se importaron más de 16.000 dosis, la incidencia fue de doce casos de anafilaxia por cada 100.000 dosis.

Papiloma

Tres de los casos estaban asociados a la vacuna contra el papiloma, de las que se administraron más de dos millones, lo que da una incidencia de 1,4 casos por millón de dosis.

Preescolar

No hubo ningún caso por vacunaciones en el período preescolar entre los alrededor de cinco millones y medio de niños tratados.

Conclusión

Por eso, los autores del estudio afirman que

Estos datos son extremadamente tranquilizadores, tanto para el público en general como para los trabajadores de la salud.

Foto: Gates Foundation/Creative Commons.