La aventura de volar con alergias alimentarias

Comida abordo de un avión.

Un estudio británico revela que el personal de las líneas aéreas no está preparado para atender correctamente a los pasajeros con alergias alimentarias y que no existe un protocolo de atención a estos viajeros.

La investigación, publicada en Clinical and Translational Allergy, analiza las experiencias de 32 personas con alergia a los cacahuetes o a los frutos secos y la forma en que se desempeñan en sus viajes.

Entre otras cosa revela que después de que una persona alérgica explicara que no se podía comer frutos secos en su entorno, un miembro de la tripulación de un vuelo comercial le tomó el brazo mientras le decía pobrecito.

Mientras que otro tripulante le dio a un pasajero una ensalada con nueces después de que le informara de su alergia.

La profesora Julie Barnett, una de las autoras del estudio, explicó que la falta de una política coherente de las líneas aéreas socava los esfuerzos de algunos de sus empleados y reclamó el desarrollo de una política coherente de la que se puedan fiar las personas con alergias alimentarias.