Los niños que nadan frecuentemente en piscinas con presencia de cloro tendrían mayor riego de padecer asma, según un estudio reciente.
La investigación llevada a cabo con niños de entre seis y doce años por el Dr. Tony Ryan y sus colegas en el Departamento de Pediatría del University College Cork encontró una asociación significativa entre el número de años que un niño ha dedicado a la natación y la probabilidad de que presentara sibilancias en el último año.
Los investigadores encontraron que cuantos más años un niño hubiera nadado en una piscina cubierta y con presencia de cloro, más posibilidades tendría de tener asma.
Los científicos explican que el cloro y sus subproductos usados en la higiene de las piscinas al combinarse con sustancias orgánicas -como sudor u orina- producen una mezcla nociva y que la exposición crónica a ella podría derivar en asma.
Fuente: Irish Medical Journal. Foto: Roslan Tangah (aka Rasso)/Creative Commons.