Una vieja vacuna contra la tuberculosis podría ser la base de un nuevo y eficaz tratamiento contra el asma que no tendría efectos secundarios.
Investigadores del Instituto Pasteur, de Francia, del Instituto Butantan, de Brasil y la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica han desarrollado el nuevo tratamiento que pronto será sometido a ensayos clínicos en seres humanos.
Considerada la primera vacuna del siglo XX, la vacuna contra la tuberculosis o Bacillus de Calmette y Guérin es más conocida por su sigla BCG.

