
Esta primavera ya nos tiene a muchos alérgicos al polen con la nariz tan tapada, que respiramos por la boca, un hecho que puede tener muchas consecuencias negativas.

Esta primavera ya nos tiene a muchos alérgicos al polen con la nariz tan tapada, que respiramos por la boca, un hecho que puede tener muchas consecuencias negativas.
No es broma, lo publica una de las más prestigiosas revistas científicas: una nariz electrónica, que contiene sensores de gas tendría la capacidad de identificar el asma.
Las redes sociales y el los mensajes de texto de los teléfonos móviles podrían emplearse para ofrecer servicios de salud a las personas con enfermedades crónicas, como el asma y las alergias, reduciendo costes y contribuyendo a controlar las enfermedades.
Esta es la conclusión de un artículo que acaba de publicar la revista International Journal of Networking and Virtual Organisations (IJNVO).
Las secreciones de algunos gusanos parásitos podrían utilizarse en seres humanos para tratar o incluso prevenir enfermedades como el asma y la artritis reumatoide.
Científicos escoceses han estado estudiando los efectos de los gusanos parásitos y el equipo en el Instituto de Strathclyde de Farmacia y Ciencias Biomédicas cree estar a punto para las pruebas de nuevos tratamientos en pacientes.
La exposición a gases y diferentes sustancias en el trabajo es responsable de alrededor de uno de cada siete ataques severos de asma que sufren las personas en edad laboral, según un estudio que acaba de ser publicado.
Su objetivo era identificar los riesgos ocupacionales de ataques severos de asma e identificar los factores de riesgo laboral.
Para ello estudiaron los datos de 966 adultos que trabajan y tienen asma, con edades entre los 20 y los 44 años, y que participaron en la Encuesta Europea de Salud Respiratoria.