Alergia, asma, dieta y ejercicio

Gimnasio

Muchos nos proponemos comenzar el año haciendo ejercicio y bajando de peso, pero los que tenemos alergia o asma debemos tomar algunas precauciones.

El Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI) dice que hay cinco razones que pueden hacer que estos propósitos resulten poco saludables:

  1. Hacer más de lo que puedes: si al hacer ejercicio tienes dificultad para respirar, sibilancias (pitos), tos, opresión en el pecho o fatiga podrías tener broncoconstricción inducida por el ejercicio, conocida también como asma inducida por el ejercicio. En ese caso consulta al médico y, si así te lo indica, usa tu inhalador antes de empezar a ejercitarte y trata de respirar por la nariz, no por la boca.
  2. Alérgenos ocultos: si tienes alergia alimentaria cuidado con los alérgenos ocultos -como leche, huevos, etc- al hacer una dieta.
  3. Látex y productos de limpieza: en las máquinas, colchonetas, pelotas y otros elementos del gimnasio puede haber látex. Además, los productos de limpieza usados en estas instalaciones pueden contener compuestos orgánicos volátiles que irriten tu piel o te provoquen un ataque de asma.
  4. Factores ambientales: si eres alérgico al polen o a algunos hongos, ejercítate en espacios cerrados. Si no te gusta la cinta de correr o la bicicleta estática, toma tus medicamentos antes de salir al aire libre y evita hacerlo a mediodía, cuando puede haber más polen. Al terminar, cámbiate la ropa y dúchate para eliminar los granos de polen.
  5. Estar a la moda: si sientes picazón y la causa no está en el gimnasio (ver punto 2), la culpa podría ser de la ropa. Los materiales sintéticos utilizados en todo, desde camisetas a calcetines, pueden irritarte la piel. ACAAI recomienda revisar las etiquetas de la ropa y optar por Lycra (spandex). Las prendas fabricadas con productos naturales también pueden ayudar. Si tienes alergia al látex, ten cuidado con el calzado deportivo y las bandas elásticas.

Foto: CherryPoint/Creative Commons.