La NASA trabaja para mejorar el pronóstico del polen

Grano de polen

La agencia espacial de los Estados Unidos, la NASA, sabe que mejores predicciones y alertas sobre altos niveles de polen podrían reducir los problemas de salud de los enfermos de asma, disminuir las visitas a salas de emergencia relacionadas con complicaciones respiratorias y cardiovasculares y reducir las jornadas de trabajo y estudio perdidas, por eso hace ya años que se ha puesto a trabajar para conseguirlas.

Desde el espacio

Por el momento los científicos de la NASA, junto a los de otras organizaciones, estudian con ayuda de satélites cómo se mueve el polen de cuatro especies de enebro, conocido por viajar largas distancias. De hecho han comprobado que en enero de 1999 el polen procedente de Ontario, en Canadá, afectó a los alérgicos de Tejas, en el sur de los Estados Unidos.

Para las observaciones por satélite utilizaron un par de sensores especiales, llamados espectroradiómetros de imágenes de resolución moderada o MODIS, que orbitan la Tierra a bordo de los satélites Terra y Aqua y proporcionan imágenes que revelan cuando las plantas están a punto de liberar su polen.

También en tierra

Además, los investigadores reclutaron a observadores voluntarios que utilizan la Red Nacional de Fenología para observar el momento de la producción y liberación del polen.

Estos datos se compararon con las observaciones de teledetección y los datos obtenido empleando seis captadores de polen terrestres colocados en lugares estratégicos.

Además los investigadores modificaron un programa informático utilizado para las observaciones de polvo en suspención para simular la liberación y transporte de polen y para desarrollar mapas.

La peor hora

Tras el análisis de dos años y medio de datos, el equipo descubrió que en la zona del estudio -los estados de Nuevo México, Tejas y Oklahoma- las diez de la mañana es la hora pico de liberación de polen, probablemente debido a factores climáticos como la humedad y la temperatura.

Ahora, los investigadores planean comparar los resultados de sus modelos con los registros médicos y una serie más amplia de observaciones de polen en tierra.

Fuente: NASA. Foto: Dartmouth College/Charles Daghlian.