
La agencia espacial de los Estados Unidos, la NASA, sabe que mejores predicciones y alertas sobre altos niveles de polen podrían reducir los problemas de salud de los enfermos de asma, disminuir las visitas a salas de emergencia relacionadas con complicaciones respiratorias y cardiovasculares y reducir las jornadas de trabajo y estudio perdidas, por eso hace ya años que se ha puesto a trabajar para conseguirlas.



