
Hace unos días hablábamos de las oficinas sin perfumes, una iniciativa para proteger a las personas con alergias, asma y sensibilidad química. Ahora vemos que en los Estados Unidos hay gente que pretende ir más allá, prohibiendo a los empleados públicos que atiendan al público usar perfumes y otras fragancias.
Este es el objetivo de un proyecto de ley presentado por la republicana Michele Peckham en el estado de New Hampshire y que se votará el próximo miércoles.
La polémica legal por el uso de fragancias en espacios públicos de los Estados Unidos se remonta a 2008, cuando Susan McBride llevó a los tribunales a la ciudad de Detroit argumentando que el perfume de una compañera le dificultaba la respiración y le impedía trabajar.
Susan McBride ganó el juicio y obtuvo una indemnización de cien mil dólares -cerca de 76.000€ al cambio actual- y la ciudad pidió a sus empleados que dejaran de usar productos con fragancias, como perfumes lociones para después de afeitarse, desodorantes o colonias.