
Durante siglos la medicina tradicional china empleó unos hongos muy raros que se crían dentro de unas orugas mientras éstas hibernan y ahora científicos occidentales han comprobado que sus propiedades antiinflamatorias podrían usarse para tratar el asma, la artritis reumatoide, la insuficiencia renal y otras enfermedades.

Una nueva forma de resonancia magnética que permite a los médicos ver dentro del paciente podría contribuir a mejorar los tratamientos de
Algunos parásitos, como los gusanos intestinales, podrían ser la clave en la cura de la alergia y el asma.