Tratan con botox la alergia al polen y el asma

Botox

La toxina botulínica, botox, popularmente conocida por emplearse en tratamientos contra las arrugas, se está probando en Australia para tratar la alergia al polen y el asma.

Asma

Las pruebas para tratar el asma severa con botox comenzaron hace tiempo y los primeros resultados fueron alentadores, según informa el proveedor de servicios de salud australiano Southern Health.

Los investigadores inyectaron botox en las cuerdas vocales de los asmáticos, provocando así una parálisis parcial y temporal que mejoró los síntomas de la enfermedad en el 82% de los casos.

Yvonne Lakeland, que ha sufrido de asma durante 30 años, se enteró de las pruebas por los medios de comunicación y se ofreció a participar.

En mi familia sufrimos de asma severa, explicó, y mi hermano murió de un ataque. Esta prueba ha sido brillante, no he sufrido un ataque severo en meses.

El profesor Philip Bardin, director de Medicina Respiratoria y del Sueño de  Southern Health, se ha mostrado muy optimista con estas primeras pruebas.

Alergia al polen

Los científicos australianos, por primera vez en el mundo, están también probando el botox para tratar la alergia al polen.

Según explican, con una sola aplicación de spray de gel en la nariz consiguen bloquear las terminaciones nerviosas, reduciendo la inflamación y otros síntomas durante 90 días.

Se trata de los primeros ensayos, por lo que estos tratamientos aún no han sido aprobados y por tanto no están disponibles.

Foto: AJC1/Creative Commons.