
El joven de 19 años Matthew Burns, que sufre una alergia severa a los cacahuetes, se disponía la semana pasada a abordar un avión de Air Canada para ir de Halifax a Toronto, cuando un supervisor le dijo a su padre que no podía hacerlo hasta ponerse en contacto con el servicio médico de la aerolínea.
Según informa CBC -la radio oficial canadiense- el muchacho que llevaba consigo adrenalina autoinyectable y que suele volar cuatro o cinco veces por año, tuvo finalmente que viajar con otra aerolínea.

