Hay un teoría que afirma que las personas que sufrimos de alergia tenemos menos posibilidades de desarrollar cáncer que el resto de la población. Se llama hipótesis de la inmunovigilancia y un estudio que acaba de publicarse parece darle la razón.
Porque sus conclusiones son que las alergias de contacto, causadas por el contacto directo con algunas sustancias, como el níquel, el látex o algunos productos químicos, pueden ayudar a preparar al sistema inmune para evitar ciertos tipos de cáncer.


