Los alérgicos a los alimentos se duplicaron en diez años

Huevos, harina, pasta.

En España, el número de alérgicos a los alimentos se ha duplicado en los últimos diez años, según datos ofrecidos por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

La organización advierte que las cifras de afectados han pasado de rondar el 2% o el 3% en 1992 a situarse en torno al 7% en 2005, un porcentaje considerable que parece seguir aumentado.

Alergia en el colegio

El mayor incremento se da entre los niños y adolescentes, dos grupos de población que pasan la mayor parte del día en el colegio.

Un tercio de los ataques alérgicos infantiles se dan por primera vez en la escuela. Es un entorno donde pasan muchas horas y donde los factores de riesgo se multiplican -explica la doctora Paloma Ibañez, jefa de la sección de alergología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid y coordinadora del Comité de Alergia Infantil de la SEAIC-. Por ejemplo, ahora que pueden llevar la comida de casa en sus tupper los niños alérgicos estarán más seguros de que sus alimentos no han estado en contacto, al menos directo, con aquellos que les producen alergia.

La doctora Ibañez explica que rara vez un niño alérgico come lo que no debe:

Sienten una especie de rechazo natural y cuando lo ven evitan comerlo. Sin embargo en ocasiones ocurren accidentes porque lo toman enmascarado u oculto, entonces pueden sufrir una reacción alérgica. Incluso el contacto indirecto les puede provocar reacciones cutáneas cuando los niños se tocan.

Prevención y tratamiento precoz

Por eso, la SEAIC se reclama mayor formación e información en las escuelas ante los casos de alergia grave porque como explica la doctora Ibañez:

con prevención y tratamiento de urgencia se podría evitar llegar a situaciones en las que la vida del niño puede correr peligro. Además, las reacciones graves por alergia a alimentos se potencian en niños que sufren asma pudiéndose dar un caso de anafilaxia -la reacción más grave que existe-. Es de vital importancia reconocer inmediatamente un episodio de anafilaxia, explica la doctora- cuando se producen los primeros síntomas de reacción alérgica, e iniciar el tratamiento con adrenalina a la mayor brevedad posible porque es lo que garantiza el éxito. Posteriormente, es esencial realizar un diagnóstico etiológico -es decir de la causa que desencadena la reacción- y educar al paciente y a sus familiares de cómo actuar ante posibles nuevos episodios.