
Los niños que reciben antibióticos durante los seis primeros meses de vida tienen un riesgo significativamente mayor que otros de desarrollar asma y alergias a los seis años de edad, aunque no tengan una predisposición genética. Así lo sugiere una nueva investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale.


Somos muchos los alérgicos al polen que estamos pasando un invierno francamente malo. Esto se debe a que los niveles de pólenes de cupresáceas (arizónicas y cipreses) están disparados: en Madrid, por ejemplo, han llegado a 1.000 granos por metro cúbico de aire, cuando lo normal son solo 50 granos.