
A menudo hablamos de las piscinas porque si bien nadar es muy bueno para los asmáticos, las piscinas con mucho cloro aumentan el riesgo de asma y alergia e incluso podrían provocar alteraciones genéticas. Hoy volvemos a tocar el tema, porque una investigación, realizada por científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), demuestra que que usar dióxido de carbono (CO2) en lugar de cloro reduce la emisión de tóxicos.


Hay más niños que niñas con